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La ciudad dentro de Caracas que se niega a sucumbir ante las sombras

Constantemente visitada por antisociales y con un patrimonio en crisis, quienes hacen vida en la Ciudad Universitaria se mantienen en resistencia. “Entran personas que roban y destruyen la propiedad de la universidad. Hemos visto ataques e incluso asesinatos”, resaltó María Landaeta, jefe de la cátedra de Microbiología

Abel López | ablopez@el-nacional.com

Video: Alejandro Hernández |@alepuro

La Ciudad Universitaria de Caracas, sede principal de la Universidad Central de Venezuela (UCV), resiste día a día las acometidas del tiempo, el descuido de las autoridades y las agresiones y asaltos de sujetos ajenos a la institución. La casa de estudios, de unas 202 hectáreas, es transitada con cautela por sus visitantes. En un recorrido por sus vías internas, edificaciones y pasillos se aprecia el genio arquitectónico del maestro Carlos Raúl Villanueva, los murales, mosaicos, vitrales y esculturas de artistas de diversas tendencias. Asimismo, se percibe el descuido y deterioro del recinto: basura en las instalaciones, ventanas rotas, fachadas deslustradas, pisos deteriorados, piezas de arte en decadencia y baños clausurados, entre otros.

Los estudiantes tratan de no dejar los espacios durante los paros universitarios, alertan que podrían ser ocupados por personas externas al campus. La escuela de Medicina Luis Razetti es una de las más afectadas, constató el equipo de El Nacional Web en una caminata por la UCV. En sus alrededores hay sitios abandonados, donde la maleza ha crecido y personas sin hogar tienden a instalarse para pasar la noche. El olor a excremento inunda los alrededores. Basura, chatarra, personas orinando en las inmediaciones y hasta gotas de sangre se puede observar alrededor de la escuela de Medicina, cercana al Hospital Universitario de Caracas.

Patrimonio en crisis

El campus de Ciudad Universitaria cuenta con más de 70 edificios, en los que se encuentran 9 de las 11 facultades de de la universidad. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en ingles) el 30 de noviembre de 2000. “Es lamentable que el Patrimonio Cultural esté tan descuidado. Para mantener unas edificaciones tan complejas como la Ciudad Universitaria se necesita mucho tiempo, esfuerzo y dinero a fin de lograr el mantenimiento”, expresó María Eugenia Landaeta, jefe de la cátedra de Microbiología de la escuela Luis Razetti.

Landaeta explicó, en una entrevista para El Nacional Web, que el presupuesto tiene restricciones significativas y solamente alcanza para cancelar los malos salarios del personal. No cuentan con dinero para el funcionamiento de los institutos y sus reparaciones. Además, los aires acondicionados no funcionan en el Instituto de Medicina Tropical, los bombillos se han quemado o fueron hurtados y la pintura está en mal estado. Los pasillos del Instituto Anatómico José Izquierdo lucen solos además de oscuros, durante los días de paro. Las aulas y laboratorios permanecer bajo llave para reguardar los bienes y las salidas alternas lucen reforzadas. Su fachada está descolorida y varios vidrios están rotos. En el recinto parece que el tiempo se detuvo. Un solo vigilante protege el edificio de tres pisos.

El director del Instituto Anatómico, Marco Álvarez, explicó que actualmente no hay una política de infraestructura en la casa de estudios, lo que ha propiciado que los mismos investigadores asuman tareas que no deberían tener para buscar soluciones. “Las iniciativas surgen de las propias personas que hacen vida en la UCV”, explicó el también profesor titular. Comentó que en ocasiones ha “negociado” con el Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred) para que le permitan realizar modificaciones que no alteren la estructura inicial del recinto, por ser Patrimonio de la Humanidad.

“No existe una planificación para recuperar espacios deteriorados (…) Una infraestructura como esta no la puede solventar la universidad sola, pero menos si no tienes dentro del plan de gestión un presupuesto para infraestructura”, argumentó. Álvarez destacó que durante su gestión se han recuperado salas de anatomía y salones de clase, entre otros espacios.

La casa que vence las sombras en la oscuridad

Al caer la noche cambia por completo el panorama. La oscuridad se planta en casi todos los espacios de la Ciudad Universitaria. Los negocios tratan de cerrar antes de la puesta del sol, los estudiantes buscan agruparse para dejar el recinto en grupo y los deportistas salen del estadio Olímpico con precaución. Todos alertas para evitar ser asaltados. La UCV constantemente es visitada por antisociales, especialmente en la noche, en eso coinciden quienes hacen vida en la universidad. La puerta de la azotea del Instituto Anatómico quedó doblada tras una reciente incursión de delincuentes al recinto. Además, hace seis meses hurtaron varios aires acondicionados. El área de Medicina Tropical e Inmunología, por su parte, ha sido visitada unas 80 veces en el último año por antisociales, denunció la profesora María Eugenia Landaeta.

“Nos hemos llevado la peor parte”

Los recintos tienen linderos con el Jardín Botánico y áreas populares a través de un cerro: “Por ahí entran personas que roban y destruyen la propiedad de la universidad. Hemos visto ataques e incluso asesinatos. Eso nos ha afectado mucho porque la UCV es cultura de paz y pluralidad”, acotó Landaeta. Sostuvo que no tienen cómo protegerse de los asaltos. En varias partes han colocado puertas y cercas de seguridad, pero Copred se mantiene en desacuerdo al alegar que no están en los planos originales. Los vigilantes son pocos y están desarmados. “Nos hemos llevado la peor parte por el sitio en el que nos encontramos (…) En el momento en que se ha recibido donaciones de equipos, inmediatamente son sustraídos. Es como si las personas supieran cuándo se realizan las reparaciones y reinician las consultas para volver a atacar. Yo pienso que no es casualidad sino algo concertado y establecido”, agregó Landaeta.