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El oeste, zona dividida por paramilitares, represión y manifestación

El municipio Libertador de Caracas, tradicional bastión chavista, se ha desmarcado del proceso revolucionario de Nicolás Maduro y varios sectores se han unido al resto de la capital en trancones, plantones y manifestaciones contra el gobierno venezolano

Luisma Gondelles | @juarax | luismagondelles@gmail.com

Video: Anthony Lares | @anthonylaresp

El viernes 31 de marzo la Mesa de la Unidad Democrática convocó para el sábado 1° de abril una concentración en la plaza Brión de Chacaíto que se convirtió en movilización hacia la sede de la Defensoría del Pueblo. Desde ese día la oposición ha convocado de manera rutinaria movilizaciones, trancones, plantones, concentraciones y demás mecanismos de protesta. Para casi todas estas manifestaciones ciudadanas ha habido un contrapeso ejercido por fuerzas de seguridad del Estado y por grupos irregulares armados que se encargan de reprimir los gritos de “libertad” que emanan de quienes se oponen a Nicolás Maduro. Debido a la situación económica, institucional, política y social las manifestaciones contra el gobierno venezolano, comunes en el este de la capital venezolana, se han presentado en el oeste de Caracas, bastión oficialista durante todo el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez y parte del de su sucesor.

Represión psicológica

“El oeste no es chavista, esta parroquia San Juan, el casco histórico de San Juan, el Guarataro, los Eucaliptos, Maternidad, Artigas, no le pertenece al chavismo”, declaró Nelson, un miembro de la resistencia que vive en la parroquia San Juan del municipio Libertador. El manifestante aseguró que no sale a protestar por el llamado de algún partido político: “Sigo mis instintos, sigo mi corazón, quiero la libertad de todo el pueblo de Venezuela, quiero liberarme del yugo opresor de Nicolás Maduro y su comitiva. Soy lo que ellos llaman resistencia, los guarimberos”. “Estamos en una guerra, pero somos la parte débil de la guerra, somos a los que nos humillan, nos vejan, nos maltratan, nos tratan como basura”. Así define Liseth Tovar, residente San Juan, lo que es vivir en Caracas y ser adverso al gobierno venezolano. Tovar, comerciante y dueña de un negocio, explicó la represión que se vive en su zona es más psicológica que física y los autores de la misma no son funcionarios públicos. “Los grupos armados que tenemos aquí, mal llamados colectivos o Tupamaros, nos reprimen psicológicamente”, declaró Tovar, explicando que los civiles paramilitares prohíben la venta de comida a opositores de la zona, entre otras prácticas coercitivas.

“A una vecina por acá le dijeron en estos días que la tenían ya visualizada (…) y que se le iban a meter en su casa, para el edificio, si volvía a cacerolear, y que no iban a ser los de aquí, sino que iban a mandar a otro grupo de colectivos y no iban a tener piedad con nosotros”, relató Tovar. Sin embargo hay quienes desoyen estas amenazas y en cambio deciden escuchar sus convicciones. “No le tengo miedo a los colectivos (…) no tengo ningún tipo de temor, al contrario llevo mis heridas con orgullo porque sé que estoy del lado correcto de la historia, de que estoy luchando por un mejor país, porque quiero la libertad de Venezuela”, dijo Nelson. “Y así tengamos dos grupos de colectivos, Tupamaros, la Piedrita, a Lina Ron que la revivan y me la pongan aquí, no les tenemos miedo, muchos de nosotros no les tenemos miedo”, agregó el manifestante.

Aunque como Nelson no sobran en la parroquia de Libertador. “Aquí en la zona que nosotros llamamos Narnia difícilmente cacerolean, lo hacían hasta hace unos tiempos atrás, te estoy hablando de dos o tres mesespero ya no están caceroleando (…) porque la gente tiene el temor, la gente tristemente en esta zona en particular, tiene miedo”, detalló Tovar. “No quieren que se cacerolee, no quieren que hablen de política, por la misma cuestión de que tenemos dos grupos de grupos armados que nos tienen amenazados”, explicó la comerciante, a la vez que rescató que San Juan sí se ha manifestado: “El 5 de julio fue que hicieron un cacerolazo y que montaron lo que ellos mal llaman las guarimbas”.

Otro residente de San Juan miembro de la resistencia, quien se negó a identificarse, brindó otra perspectiva respecto a las manifestaciones en la zona, señaló que aún no se tiene el total apoyo en la zona. “No tenemos el total apoyo de toda la gente y si no hay total apoyo de toda la gente, del pueblo, no hay movilización total, ha pasado a veces que estaba trancando la avenida San Martín con unos compañeros y salieron la gente de todos los edificios pero contra nosotros, a sacarnos y decirnos que no nos iban a prestar apoyo”, narró el anónimo. El anónimo comparó el respaldo que tienen los manifestantes en el oeste de Caracas con el que tienen en la zona este de la capital: “Uno se dirige al este y tienes un apoyo total de la gente, de la resistencia, pero estamos en Caracas y Caracas es todo, el oeste y el este, tenemos que tener el apoyo de todos, porque estamos en una guerra”.

“Yo digo que estamos en una mini guerra civil porque está muriendo gente de este bando y de aquel bando mueren pero de vez en cuando”, añadió el anónimo. Al respecto Nelson opinó: “Nosotros estamos peor que en una guerra, tienes que cuidarte de los colectivos, de la policía, de la guardia, de la gente que te tira los carros, de los indolentes, de la gente que te cierra la puerta de un negocio en la cara para que no se les meta la guardia, de balas, de perdigones, de bombas, de proyectiles, de metras, de tornillos que disparan”.

Represión, afección de terceros

“Esto es una zona de guerra, realmente esto es zona de guerra”, dijo una residente de la parroquia El Paraíso del municipio Libertador. La ciudadana narró que en su lugar de residencia se ven afectados por la represión ejercida por los funcionarios de seguridad del Estado: “Ahí nos llegan completicas las bombas, el niño ayer estaba de verdad asfixiado con el olor de las bombas de hecho vomitó”. La madre indicó que al momento de verse afectados ella y su hijo por las bombas lacrimógenas, la manifestación que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana dispersaron era de “como 20 personas, todos adultos mayores, en la esquina del Multiplaza”, relató. Por su parte, una estudiante del Instituto Universitario de Tecnología Rodolfo Loero Arismendi (Iutirla) que vive en Motalbán también relató sus vivencias como espectadora de manifestaciones opositoras que ha presenciado camino a su institución educativa desde su casa y viceversa.

“Aquí en el Iutirla una vez venía una camionetica y en la calle estaban haciendo un trancón, tocando cacerolas pacíficos y un tipo lanzó una bomba, no sé si era guardia, y eso era todo el mundo que tenía que correr, gente que no era de la sede se metió buscando resguardo porque obviamente es una situación de miedo”, relató la estudiante. Narró que también ha vivido experiencias similares camino a la plaza Madariaga. “Yo creo que es un tema de conciencia, ¿Por qué tú vas a reprimir a alguien que no está haciendo nada malo? O ¿Por qué vas a afectar a gente que no es parte de esas manifestaciones? A mí me ha afectado”, reflexionó la joven. “Los policías ya no tienen una intención de dispersar a la gente, sino que dicen ‘ajuro se tienen que ir varios heridos’. He estado en varios encuentros donde hemos estado pacíficamente y llegaron como se llaman colectivos, policía nacional, guardia nacional a atacarlo a uno y no ven las consecuencias que pueden ocurrir”, dijo al respecto el miembro de la resistencia anónimo residente de San Juan.

La estudiante del Iutirla indicó: “En El Praíso siempre los veo [civiles armados] dando vueltas”. Narró que un miembro de un grupo irregular armado se enfrentó con un líder de una manifestación en la zona. “Un carro se llevó la barricada por el medio y se bajó un señor que comenzó adiscutir con el chamo, se ofrecieron tiros y demás, después se fue el tipo y uno de los manifestantes le dijo que tuviera cuidado porque ese era un colectivo”, relató.

Protesta distorsionada, comunidad afectada

En Jardines de El Valle se han reportado distintas manifestaciones y trancones en los últimos meses, pero en algunas ocasiones delincuentes aprovechan el caos para saquear distintos comercios, como ocurrió la noche del lunes 22 de mayo. Una comerciante de la zona declaró de manera anónima que durante un trancazo realizado en junio la gente aprovechó para bajar a saquear los comercios. En dicha protesta también indicó se vio afectada por bombas lacrimógenas. “Cuando ocurrieron los saqueos dejó de llegar comida por un mes a los abastos por miedo a que se repitiera la situación”, informó la comerciante. “Los miembros de la comunidad sí nos vemos afectados por este tipo de coas”, añadió.

Informó además que durante dicha protesta una camioneta pasó por el lugar trancado y comenzó a disparar contra los manifestantes. La ciudadana criticó a las fuerzas de seguridad del Estado por reprimir a los manifestantes de la zona: “Si estás protestando que se respete tu forma de pensar”. La comerciante denunció además que hay rumores de que los delincuentes de Jardines de El Valle tienen amenazados a los manifestantes.

Funcionarios contra la propiedad privada

El martes 13 de junio funcionarios del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) amedrentaron y atacaron a vecinos de la Residencia El Paraíso, mejor conocida como Los Verdes. El ataque dejó tras de sí varios destrozos a propiedad privada y detenciones aunque los funcionarios no contaban con una orden de allanamiento. “Uno tiene esa cierta inquietud y temor a la vez porque uno sale a la calle y he oído que las autoridades al saber que una persona es de aquí toman una actitud un poco agresiva, mantienen sus parámetros pero siempre se nota eso, que los residentes de los verdes somos ‘terroristas’, y no es la realidad”, aseguró un residente de Los Verdes que decidió no revelar su identidad. El residente aseguró que los vecinos de la residencia defendieron sus apartamentos. “Había quienes estaban protestando afuera (…) lo único que recuerdo es que yo sentí los golpes, oí los ruidos, la gente gritando por dónde estaban los funcionarios”, relató el anónimo.

“Cuando uno baja al siguiente día uno ve todos esos destrozos, los apartamentos, las puertas, los ascensores, las puertas principales, los portones donde se metieron con esa tanqueta negra, y bueno fue algo que en realidad indigna a los que vivimos aquí porque nosotros en ningún momento los agredimos”, añadió. El vecino indicó que si los residentes de Los Verdes agredieron a los funcionarios fue a manera de defensa propia y exhortó a los miembros de los cuerpos de seguridad a ser más empáticos: “Ellos tienen que ponerse en los zapaos de nosotros porque ellos llegan aquí atropellando a la gente y uno se siente impotente al no sentir que puede hacer otra cosa”.

“Sí (me siento en una zona de guerra), porque en realidad vamos a estar claros ellos poseen los armamentos y no solamente eso, esos fusiles que ellos tienen para lanzar bombas lacrimógenas se ha detectado que ya están lanzando disparos, las escopetas las están armando con metras y perdigones y mira, aquí se recogieron evidencias, esos perdigones que le dan a una persona y mata a cualquiera”, remarcó el residente de Los Verdes. Además de los daños materiales, el vecino informó que la visita de los funcionarios del Conas dejó también secuelas psicológicas, especialmente en los menores: “Me cuentan que se orinan en la cama, que no pueden oír un ruido extraño porque creen que vienen los funcionarios, ‘vienen los tipos, vienen los señores’, gritan los niños”. Y como los niños, el vecino informó que había gente de la tercera edad en situaciones parecidas.